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67 - Tren Transiberiano - Revista de viajes Altair

5,95Eur
Editado por:
Altair revista SL
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Descripción:

67 Tren Transiberiano. Un viaje colosal entre Europa y el océano pacífico.

Idioma: ESPAÑOL.
Páginas 170.
Año de edición 09/2010.
Una tierra que nadie ha logrado domesticar.

Pocos viajes llevan a través de una región tan remota, salvaje y poco conocida de una manera tan segura y confortable. A bordo del Transiberiano, el viajero contemporáneo se puede sentir uno de aquellos pioneros que estrenaron la línea hace un siglo.

Es evidente que algunas cosas han cambiado en el territorio. Se talaron bosques, se abrieron complejos fabriles, se horadaron minas, se explotaron yacimientos petrolíferos o gasísticos, a menudo sin respeto hacia el medio ambiente y la salud de las personas. Pero todas esas obras del hombre son casi una anécdota en la inmensidad boreal. El tren circula cientos de kilómetros entre cualquier ciudad y la siguiente sin que nada trunque la majestuosa continuidad forestal de la taiga. Al contrario, esta afronta un despoblamiento creciente.

No es de extrañar, dada la inclemencia de esta tierra: sus suelos, helados hasta mucha profundidad, son incapaces de alimentar cualquier agricultura; los inviernos resultan atroces, con temperaturas decenas de grados centígrados bajo cero y pocas horas de luz... Mientras Rusia fue una autocracia –zarista o comunista–, utilizó a perseguidos y marginados para colonizar esa desolación, mediante promesas de oportunidades o por la fuerza. Pero en cuanto el país ha disfrutado de un atisbo de libertad, sus descendientes se apresuran a desandar el camino hacia la Rusia europea.

Como consecuencia, la región vuelve a sus seculares propietarios, unas culturas autóctonas –altaica, tuvana, buriata...– adaptadas al entorno, capaces de vivir y ser felices en él. Emancipadas de los desvaríos homogeneizadores del comunismo, recuperan hoy sus tradiciones, formas de vida y creencias. Su descubrimiento es uno de los mayores alicientes que el viaje a través de Siberia ofrece al viajero curioso.

Este experimentará, asimismo, la emoción de atravesar ríos legendarios, como el Volga, el Obi, el Yenisey, el Lena o el Amur; de visitar el lago Baikal, y ciudades con nombres tan evocadores como Omsk, Novosibirsk o Irkutsk; y, si se anima a alejarse de la vía, de visitar las reservas donde viven el tigre del Amur o la pantera de las nieves.

No podemos concluir este recorrido sin agradecerle a Jaume Bartrolí su generosa ayuda durante la concepción de este monográfico. Él nos llevó de la mano a lo largo de los 9.289 kilómetros que separan Moscú de Vladivostok. El admirado Dersu Uzala, amigo y guía del escritor Vladimir Arseniev, no hubiese hallado un heredero mejor.