top-banner

78 - Irlanda - Revista de viajes Altair

5,95Eur
Editado por:
Altair revista SL
Añadir al carrito:

Descripción:

78 - Irlanda - Firme en sus raíces.

Idioma: CASTELLANO.
Páginas 162.
Año de edición 07/2012.

NOSTALGIA DEL EDÉN QUE NUNCA EXISTIÓ.

Para más de setenta millones de personas, encarna el paraíso en la Tierra. Son hijos, nietos, bisnietos y tataranietos de emigrantes irlandeses, quienes todavía fantasean con una supuesta Arcadia que sus antepasados abandonaron por culpa de una jugarreta del destino —cuando no de la perfidia inglesa—. Los isleños, muy cucos, han cultivado esa nostalgia, silenciando la avaricia del suelo, el aislamiento crónico, el feroz individualismo local, la lluvia, el frío… En realidad, ganarse la vida nunca fue una bicoca en Irlanda. El viaje a la isla, en cambio, sí es una delicia. Tal vez el suelo sea estéril y poco profundo, pero el paisaje simula la perfección de maravilla; sin duda, el Dios de san Patricio tuvo un día juguetón cuando se ocupó de esta tierra. Luego la población acabó de idealizar el escenario con sus aportaciones: megalitos prehistóricos, fuertes celtas, monasterios y fortalezas medievales, mansiones románticas… Cada piedra puesta por el hombre parece responder a una voluntad de armonía y mesura.

El tópico sugiere que los isleños se pasan el día en el pub, trasegando una pinta de cerveza tras otra, intercambiando chascarrillos ingeniosos y vociferando lacrimógenas baladas tradicionales. En realidad, hay pocos pueblos tan laboriosos y sufridos. Generación tras generación, los irlandeses se han deslomado arrancando pedruscos de los campos o han encarado la furia violenta del Atlántico. Y todo a cambio de muy poco; hasta se les negó el derecho a llamar las cosas por su nombre original. Confinado durante siglos a las regiones más remotas y pobres del país, aquellas sin interés para los ocupantes británicos —como Donegal o las islas Aran—, el idioma insular recupera hoy su espacio en la cotidianeidad local. El lector lo encontrará a lo largo de este monográfico, acompañando la toponimia inglesa de la isla.

Perteneciente a la familia de las lenguas gaélicas, el irlandés hunde sus raíces en la herencia cultural céltica. De ella, los isleños no extraen solo la palabra, sino, tal vez, el gusto por las historias: Irlanda es un país de grandes fabuladores.

En 2001, ALTAÏR dedicó su monográfico número 7 —agotado hace más de ocho años— a una Irlanda próspera después de siglos de pobreza. Hoy viajamos a una isla de nuevo pobre, tras una opulencia fugaz. Para comprender esa evolución, hemos disfrutado del desinteresado magisterio de David Càmara y Seán Golden, a quienes agradecemos sus generosas explicaciones.